viernes, 27 de noviembre de 2015

A este paso... ¿para cuándo moriremos de hambre?

Varias crisis alimentarias han asolado el planeta Tierra en los últimos años sin explicación aparente por el hecho sorprendente de que se producen cada vez más cereales, uno de los sustentos principales de las dietas de gran parte de los países del mundo. Otro  dato curioso es que el precio de los principales cereales se multiplicó desde marzo de 2007 a marzo de 2008. Las subidas de precios de los productos vienen precedidas de la escasez en stock pero, a la vez, cada año se va produciendo más, por lo tanto, ¿qué está sucediendo?

Organizaciones internacionales son las causantes de estas grandes incongruencias. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio presionaron a los países para que liberaran comercialmente el sector de la agricultura y así hacer que entrara en el mercado capitalista. De esta forma, muchas de las ayudas que daban los estados a los agricultores de su país fueron desapareciendo progresivamente haciendo que los productos se tuvieran que exportar, logrando así productos internacionales (a un mayor precio) dentro de un país. Los acuerdos de liberalización que firman los estados hacen que pierdan poder sobre su propia materia alimentaria.

Otro de los motivos que provoca las crisis alimentarias es la creación de los agrocombustibles, parte de los cereales que se producen de más van destinados a la creación de combustibles. Una práctica con doble perjuicio ya que no solo se agotan los víveres sino que se crea un tipo de producto energético que daña más aun el medio ambiente. Un deterioramiento del medio ambiente al cual se le adjudica gran parte de los problemas alimentarios aunque es uno de los motivos menos perjudiciales, de momento, en comparación con el resto. Además, las especulaciones sobre las producciones agrícolas son el factor culminante de las crisis alimentarias. En repetidas ocasiones se han llegado a almacenar toneladas en ‘stock’ para hacer que el precio de los alimentos suba y así poder vender, más tarde, estas cantidades de cereal generando más ingresos.

Este modelo de producción agrícola y, sobre todo, de liberalización del sector primario de las economías no permite una buena distribución del alimento. Las pruebas están en que ya se han sucedido varias crisis alimentarias y la tendencia es que se produzcan más. Si lo que prima es el dinero en un bien de primera necesidad como la comida es improbable que no haya hambrunas. Para empezar, si los organismos internacionales presionan a los gobiernos para que se cree una liberalización de los alimentos y se exporte más, el mercado interno quedará desamparado a la llegada de alimentos, a un mayor coste, de fuera de los propios países. Si además, se retienen los productos para que el precio suba habrá países que se verán abocados a la hambruna por el egoísmo capitalista del mercado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario