martes, 16 de junio de 2015

Pero, ¿no éramos todos Charlie?

Desde el 24 de mayo, el panorama político del país está patas arriba. Parece que las grandes fuerzas políticas que tanto caso llevan haciendo a las encuestas durante los años de democracia, habían obviado en esta ocasión la avalancha que se les venía encima.

Podemos lleva siendo extremadamente cuestionado y perseguido al detalle desde aquellos, parece que muy lejanos ya, 5 escaños en las pasadas elecciones europeas. No llevaba Manuela Carmena ni 48 horas como alcaldesa de Madrid, cuando estallaba su “primera gran crisis política”.

Alguien, se había dedicado a sacar a la luz unos tweets del que iba a ser Concejal de Cultura en Madrid, Guillermo Zapata. En el más sonado citaba entre comillas un chiste sobre el holocausto judío. En otro bromeaba con las chicas asesinadas en el conocido como caso Alcácer y la situación de la víctima del terrorismo Irene Villa. Ante tal polémica, Zapata acabó cerrando su cuenta en Twitter, disculpándose por haber ofendido a ciertos sectores pero afirmándose como defensor del humor negro y creando un nuevo usuario para empezar de cero.


Esta acción ha sido criticada hasta más no poder especialmente por el Partido Popular y en menor parte por el Partido Socialista. No se trata aquí de defender o dejar de defender a Guillermo Zapata, sino de demostrar la hipocresía tanto de políticos como de ese sector ciudadano indignado por el tema, que parece ser la peor de las preocupaciones de la actualidad.

Algunos de los ciudadanos indignados también tienen su pasado en la red social. Y en muchos casos no son chistes, desgraciadamente.

Para quien no conozca el medio, Twitter se ha convertido probablemente en la red social con mayor crecimiento en los últimos años, debido a su capacidad como centro de información mundial, instantaneidad y rapidez. En cuanto a lo político, es un instrumento perfecto para el activismo (las convocatorias del 15M no hubiesen sido posibles sin las redes sociales), para la comunicación de figuras e instituciones políticas y sobre todo para la crítica ciudadana ante cualquier acontecimiento. Pero sobre todo, sin duda alguna, Twitter es la meca del sarcasmo, la ironía y el humor negro.

¿Tiene que tener límites el humor? Se supone que nuestro derecho a libertad de expresión nos permite bromear con cualquier tema. El problema llega con el humor negro, y sobre todo, realizado en el momento y lugar equivocado. Todos hemos contado en nuestro ámbito más cercano alguna broma de este tipo, y el que lo niegue miente. Si bien es cierto que cada persona tiene un gusto único cuando hablamos de humor, eso no impide que independientemente alguien bromee sobre temas que pueden resultar espinosos y tabús en la sociedad. En el caso de los personajes públicos, y especialmente con los políticos, saben que si exponen esto de manera pública, van a ser criticados hasta la saciedad.

Aun así, estos tweets realizados por Guillermo Zapata datan de 2011 y 2013, cuando no ocupaba ningún cargo público. Esto sigue sin eximir al miembro de Ahora Madrid de la posibilidad de haber ofendido a varios sectores, pero sin embargo quizás la capital haya perdido a un gran Concejal de Cultura con una trayectoria más que notable en el ámbito que estaba dispuesto a administrar.

Sin embargo, lo que más sorprende y hace necesario un análisis es quien crítica esta actuación y que les hace hipócritas. El Partido Popular nunca ha dejado de descalificar a sus adversarios, pero sus límites se han superado desde la aparición de Podemos. Este caso es uno más de esos que se han polemizado en mayor medida de lo que representan gracias a sectores de la prensa y la política que se dedicaban a acusar antes de informarse, quedando más tarde en evidencia.

Cuando ocurrió el atentado yihadista en Francia a la revista satírica Charlie Hebdo (si, supura humor negro en cada página), el presidente del Gobierno Mariano Rajoy junto a otros cargos de su equipo no dudaron en acudir para hacerse la típica foto institucional y defender el derecho a la libertad de expresión.

Varios miembros más del gobierno del Partido Popular han hecho declaraciones incluso más cuestionables, no ya por Twitter, sino en medios de comunicación. Es el caso por ejemplo de Rafael Hernando, portavoz del grupo Popular, quien afirmaba en 13TV que “Algunos se han acordado de sus padres con las subvenciones”, haciendo alusión a los familiares de víctimas del franquismo, de los cuales muchos, no han podido encontrar los restos de sus padres y abuelos que se encuentran en fosas comunes. Otro personaje bien conocido por sus polémicas declaraciones es Francisco Javier León de la Riva, ex alcalde popular de Valladolid: “A veces me da reparo entrar en un ascensor con una mujer” decía explicando su temor a ser denunciado debido a, según él, la gran probabilidad de que esa mujer se invente un inexistente acoso sexual. Estas son algunos de las ocasiones en las que miembros del PP u otras formaciones han metido la pata hasta el fondo, de las cuales la mayoría de sus afirmaciones, no tratan de ser humor (aunque cueste creerlo) como si pretendía el miembro de Ahora Madrid; sino de sus ideales políticos.

La diferencia entre Guillermo Zapata y otros tantos casos, es que este último ha salido a dar la cara y a disculparse por haber ofendido a la gente con sus palabras siempre defendiendo sus principios ante todo y relegando su cargo para no representar la cultura de ciudadanos que cuestionan sus actos. Para los demás, la única forma de abandonar sus puestos, son las urnas.


“Me parece bien asumir responsabilidades y que se dimita por el “humor” negro. Será la hostia cuando también se dimita por el dinero negro”

-Jordi Évole

1 comentario:

  1. Si a cualquier ciudadano le revisaran todas las cuentas de las redes sociales con lupa como se está haciendo ahora con los que llegan al poder, encontrarían algo politicamente incorrecto en todos los ciudadanos (bueno en todos no, mi padre por ejemplo es de esos que no tiene redes sociales ni sabe lo que es con lo que a las personas así no les pillas nada, al resto algo siempre hay. ¿Por que se busca ahora en ellos y no antes de las elecciones? ¿Está mejor montar el chascarrillo para las generales? Hay tanta mierda por debajo de todos los partidos políticos y sus estrategias que personalmente a mi me da asco. Saludos.

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