jueves, 5 de febrero de 2015

El bipartidismo ataca de nuevo

El pasado lunes 2 de febrero, PP y PSOE firmaban un pacto para la modificación del Código Penal bajo la premisa de realizar un progreso ante la lucha terrorista, frente a la creciente amenaza de los extremistas de la Yihad. Es cuanto menos curioso, o a estas alturas quizá no tanto, que el PSOE acceda a pactar con su contraparte sobre una decisión cuyos principios rechazan.

Así pues, el acuerdo declara la unidad y se basa en puntos a desarrollar en el futuro. El principal de estos consistirá en la proposición de una ley que modificará el capítulo dedicado al terrorismo del Código Penal, con el fin de regular las “nuevas” formas de hacer terrorismo.

Se establece de esta manera que los terroristas causantes de atentados sufran la condena de la nueva “pena de prisión permanente revisable”. Sí, este nombre es una forma cariñosa de llamar a la cadena perpetua (salvo pequeñas diferencias), pero sin duda el PSOE ha evitado mencionar expresamente este verdadero propósito, siempre refiriéndose al pacto como necesario para la defensa ante el terrorismo.

Sin embargo, acto seguido Pedro Sánchez se ha comprometido a eliminar todo esto del Código Penal cuando dispongan de la mayoría necesaria. También han pedido el apoyo del resto de grupos parlamentarios, aunque parece ser que ninguno se encuentra en disposición de firmar a favor. Esta solicitud de amparo es un reflejo del auxilio que piden tanto PP como PSOE para intentar camuflar o rebajar el odio creciente hacia ambos y su desgaste político bipartidista.

No es esto ninguna intención de abrir un debate moral acerca de la aceptación social de la cadena perpetua o no, sino de reflejar la actualidad política como tal. Es conveniente realizar un análisis de la actuación política de los partidos:


El Partido Popular, como ya hemos podido disfrutar en otras ocasiones, no ha dudado en utilizar su mayoría absoluta para establecer normas con las cuales hasta sus votantes están en desacuerdo (aunque este no sea el caso). Es obvio que los populares no tienen ninguna objeción ante la posibilidad de cadena perpetua, y la “moderación” que podemos encontrar en este pacto viene directamente de las exigencias de los socialistas.

Pero por otro lado, el Partido Socialista ya ha realizado acciones más que discutibles en los últimos años. La formación, que está a punto de cumplir 136 años y forma una parte importantísima del avance democrático y social de España, no ha cesado de defraudar a un gran sector de su militancia y aún mayor parte de sus simpatizantes en los años más recientes.

Felipe González, rodeado de casos de corrupción durante su último mandato, tras la privatización de grandes empresas públicas y protagonizar uno de los casos de las conocidas como "puertas giratorias", ha hecho declaraciones tan discutibles como llegar a proponer una gran coalición PP-PSOE ante el creciente apoyo de la gente a los que llaman “populistas” o “radicales”, ya que por algún motivo parece que no pueden apelar a su nombre.

Zapatero, pese a la gran crítica que ha recibido como Presidente del Gobierno, quizá haya sido el líder más competente de los años de democracia (lo cual dice mucho del resto). Pese a esto, la acción más discutida de su gestión fue otro gran pacto con el Partido Popular: la modificación del artículo 135 de la Constitución frente a la, denominada por ellos, presión de los mercados.

Con Rubalcaba al mando comenzaba la caída del PSOE otra vez. Los resultados en las elecciones municipales y generales ya de por sí fueron decepcionantes. Encontramos decisiones bastante distantes con las bases históricas del partido, como fue la defensa de la monarquía antes y después de la abdicación de Juan Carlos I. Finalmente fueron los resultados de las elecciones europeas de 2014 lo que motivaron la dimisión del líder.

Desde julio del pasado año, Pedro Sánchez ocupa el cargo de Secretario General de la formación socialista. Su objetivo no es otro que recuperar la organización del partido, que ha perdido una enorme parte de apoyo que, por todas estas consecuencias, ha terminado decantándose por Podemos: hecho que hemos comprobado con los resultados de la última encuesta del CIS que sitúa al grupo de Pablo Iglesias como primera fuerza en intención de voto.

Desde luego las acciones de Sánchez no han mejorado demasiado la situación del PSOE. El alejamiento de la izquierda cada vez más centralista y el sentimiento de lejanía que siente el pueblo hacia la clase política, no ha hecho sino otra cosa que conseguir el objetivo contrario al que desean, y es que desde luego no se han convertido en la alternativa de cambio al Partido Popular y el sistema actual como lo conocemos.

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