martes, 20 de enero de 2015

Yo también soy Charlie Hebdo, pero vengo solo a hacerme una foto

El 7 de enero de este recién comenzado año, dos hombres encapuchados irrumpían en la sede de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, donde mataron a doce personas (entre ellos el director, varios creadores y dos policías) y dejaron tras su masacre cuatro heridos de gravedad. La organización terrorista Al-Qaeda afirma estar detrás del ataque, el cual se trata de una venganza por la deshonra que han causado –afirman- para su profeta Mahoma, varias portadas del semanario.


La noticia causa gran repercusión en todo el mundo rápidamente: las redes sociales explotan y las calles se llenan de manifestaciones el mismo día, todos bajo el lema “Je suis Charlie”. La unidad demostrada con el objetivo de solidarizarse con la causa fue descomunal. La manifestación llevada a cabo en París el 11 de enero reunió a un millón y medio de personas, y el discurso de celebridades de todo el mundo en actos cercanos a la fecha de la tragedia también se unía al movimiento.


Como no, esto es un arma para los políticos. Todos mostraron sus condolencias a las víctimas, ¿pero hasta qué punto les importa? Es curioso ver a Mariano Rajoy defendiendo la libertad de expresión en Francia justo un mes después de que el Partido Popular aprobase la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza (nombre más cercano al que parece ser el objetivo de la norma), mientras que las protestas hacían bastante obvia la desaprobación del pueblo español ante esta decisión. Los populares, haciendo uso de la mayoría absoluta que ostentan no tuvieron ningún reparo en aplicar la nueva ley en solitario.

En Francia, encontramos a Marine Le Pen y su Frente Nacional. La extrema derecha gala ha utilizado el atentado para defender sus intereses. Le Pen solicitaba así el cierre de fronteras, quejándose de que esta situación abierta que se da en Europa, según ellos, debilita a Francia. También aprovechó para pedir la introducción de la pena de muerte a través de un referéndum en caso de llegar al poder.

Esto no hace sino más que demostrar la hipocresía que rodea la libertad de expresión. Siempre son los intereses de unos pocos lo que crean el límite del humor, extremo que no debería existir. El 5 de junio del año pasado la revista satírica española El Jueves publicaba una portada sobre la sucesión monárquica en España. El semanario se vio obligado a retirar 60.000 ejemplares de los quioscos para cambiar la tapa de esa edición y a retrasar la salida a venta un día. Pese a las excusas emitidas por la revista y la negación de las presiones tanto de la casa Real como del Gobierno, varios cargos importantes en la revista dejaron su trabajo tras el suceso. Isaac Rosa, colaborador de la revista afirmaba “Qué mierda que siempre ganen los malos” tras su dimisión.  


Por lo tanto, parece que solo podemos reírnos de aquello que se encuentre dentro de sus intereses. Podemos hacer bromas sobre la religión islámica, ya que esta gente que tiene el racismo por bandera no parecen estar muy contentos con la integración de la comunidad musulmana y otras tantas más en sus respectivos países. No debemos entrar en esta guerra ficticia que se quiere crear entre occidente y los países islámicos, pues no hay que confundir el yihadismo que practica Al-Qaeda con cualquier persona que se considere practicante musulmana.

Los radicalismos son un problema creciente para la sociedad y hay que luchar contra ellos. Se han producido varios ataques de estas organizaciones que utilizan la violencia como medio para la defensa de sus principios o creencias, pero nunca debemos caer en la generalización, pues lo único que esto hace es alimentar el odio entre las personas y provocar la muerte a su paso.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, suscribo palabra por palabra. Cada vez queda más de manifiesto la hipocresía reinante en las clases poderosas que se arriman a según que causas siguiendo sus propios intereses. Buen artículo.

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    1. Esperemos que algún día nos lidere gente humilde y con deseo de algo que no sea solo poder.

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